Acerca de...

Nací en Algeciras, maravillosa ciudad del sur del sur, donde en una mañana de poniente podemos divisar desde la ventana el mediterráneo de azul turquesa, brillante, y dibujado al fondo la silueta del monte Musa de Africa.

Durante mas de diez años recorrí el mundo aprendiendo, sintiendo y absorbiendo la esencia de la música clásica.

Tomé clases de economía y derecho que me enseñaron que casi nunca dos mas dos suman cuatro en la cartera y que la esencia de las libertades se quedó escondida en algún lugar de nuestra historia.

Con añoranza de la ciudad que esconde a la Virgencita de la Palma entre sus aguas, volví a casa para conocer y amar al hombre que me trajo aromas de Tajibos y sabores de achachairús. Imágenes de la grandiosa plaza 24 de Septiembre con los canillitas, los lustrabotas y los cafeceros. Leyendas de Cañoto con su rifle y su guitarra, de Ignacio Warner y de valientes como Eduardo Avaroa, que a punto de morir e instado a rendirse gritó: "que me rinda yo, cobarde? Que se rinda su abuela, carajo!" y sobre todo sueños ... sueños del gran Paitití.

Y nació Palmita y me enseñó a taconear en los cielos y a batir alas en los ríos y me enseñó como olían las flores pintadas con rotuladores en la pared, y me enseñó mil castillos ocultos en el mas pequeño de los parques y me enseñó a bailar levantando los dos pies a la vez. Y me enseñó a comer macarrones a bocaos y sin tenedores y me enseñó a guiñar riendo en cada traspiés, y me enseñó a hablar con lagartijas y saltamontes y me enseñó que la poesía la hacemos juntas, caminando de la mano, cada día, y saludando a la luna cada anochecer.

Evita Rey